Capítulo L: Karma entre Sombras.
El aire en el despacho de Joe era denso, cargado con el peso de secretos que podrían hundir imperios o salvar almas. Estela y Rafael escucharon el relato de la situación de Clara con una mezcla de escepticismo inicial y una creciente compasión. Al final, el pragmatismo se impuso: no se trataba solo de Clara, se trataba de un niño inocente atrapado en el fuego cruzado de la ambición de los Briston.
—Estamos dentro —sentenció Rafael, ajustándose las gafas—. Sé exactamente dónde podemos realizar las pruebas de ADN sin que el nombre de Clara o el de Joe aparezcan en ninguna base de datos accesible para Arthur. Tengo un contacto en una clínica privada que nos debe un par de favores grandes.
Estela asintió, su rostro habitualmente sereno mostraba una sombra de preocupación.
—El problema no es solo la identidad del bebé, sino la sombra de Arthur. No podemos adivinar su próximo movimiento, pero conocemos su patrón: él no deja cabos sueltos. Si sospecha que Clara está bajo nuestra protección,