Dos meses. Dos meses desde que el juez firmó el divorcio, dos meses desde que se atrevió a confrontar a Arthur en la clínica, y dos meses desde que vio a Joe marcharse. Abigaíl se miró en el espejo, notando el brillo devuelto a sus ojos, la tensión desaparecida de los hombros. Había salido del infierno con cicatrices, pero viva.
Esa mañana, el médico le había dado el alta final. Su cuerpo, frágil tras el accidente y la pérdida, se había recuperado por completo. La conversación con el especialis