La noche en la residencia Briston no era simplemente un descanso del trabajo; era una ceremonia de reconexión. El mundo exterior, con sus mercados fluctuantes, sus traiciones corporativas y la presencia asfixiante de Adriana Slim, parecía desvanecerse en el momento en que Joe cruzaba el umbral de su hogar.
Abigail estaba en el jardín de invierno, rodeada de orquídeas que parecían reflejar su propia fragilidad y fortaleza. La luz de la luna se filtraba a través de los cristales, bañándola en un