Edward
No sé en qué momento dejó de hablarme. Fue sutil, casi imperceptible, como si alguien bajara lentamente el volumen de su voz hasta convertirla en un eco. Caminábamos de regreso al jardín, donde el resto de mi familia cenaba entre copas de vino y risas, pero sentía que Grace y yo estábamos en una burbuja aparte, donde no llegaba el aire.
Iba a mi lado, pero era como si estuviera a kilómetros. No había roces accidentales, ni miradas compartidas, ni ese suspiro leve que solía hacer cuando a