Grace
Los días que siguieron al regreso de Edward, después de aquella conversación velada con su madre sobre un asunto aún envuelto en secreto, transcurrieron bajo un manto de tensa y engañosa calma. Exteriormente, la vida parecía no haber cambiado: el sol continuaba su ascenso diario sobre los extensos viñedos, las uvas maduraban con su paciencia ancestral y la finca mantenía su ritmo casi solemne. Sin embargo, bajo esta fachada de normalidad cuidadosamente construida, algo se había fracturado,