Dicen que el amor es ciego, pero en mi caso, creo que simplemente cerré los ojos a propósito.
Sentada en el borde de la cama, con las piernas cruzadas y la espalda apoyada contra el cabecero, repaso mentalmente todas las señales que ignoré. Las anoto en una libreta, como si documentarlas pudiera darme algún tipo de control sobre esta situación que me sobrepasa.
*Señal número uno: su obsesión por controlar cada aspecto de mi vida.*
Recuerdo cómo al principio lo confundí con preocupación. La form