El eco de las palabras de Darian resonó en la vasta sala del consejo del Sur. Ilai, el Rey Alfa de estas tierras, escuchaba con atención cada detalle del relato. La traición de Héctor, su propia sangre, lo golpeó como un trueno. Había crecido creyendo que su padre era un hombre arrepentido, un lobo sin dones que buscaba redención. La verdad, cruda y despiadada, lo dejó atónito.
—Estaba estudiando —murmuró Ilai, con la mirada perdida en el horizonte—. Se acercó para saber cuán fuertes éramos...