Cuando Elena llegó a la mansión Montero, aún con el cansancio del día reflejado en cada gesto, lo primero que hizo fue buscar a Darian. Lo halló en su despacho, con varios documentos esparcidos sobre el escritorio, pero en cuanto la vio entrar se olvidó de todo y caminó hacia ella.
—Sofía me entregó esto —dijo Elena, mostrando una pequeña memoria USB que sostenía con fuerza en la mano.
Darian arqueó una ceja, desconfiado, y la tomó entre sus dedos.
—¿Qué es?
—No lo sé del todo. Sofía la encontr