Unos días después
El bullicio de la cafetería del hospital contrastaba con el torbellino de emociones que Sofía llevaba dentro. Había esperado este momento desde que logró escapar, por unas horas, de la vigilancia de su padre. Con un nudo en el estómago, apretaba con fuerza el teléfono en el que había guardado el número de aquella mujer a quien su padre tanto odiaba y culpaba de todo: Elena.
No sabía exactamente qué iba a encontrar. Solo tenía la certeza de que las piezas que su padre le había