Los días transcurrieron con un silencio denso que parecía arrastrar a toda la manada hacia un mismo destino. Desde la última luna llena, el aire estaba impregnado de expectación, como si cada lobo respirara al unísono esperando el momento del ritual. Elena lo notaba, aunque aún no entendía del todo qué significaba ser parte de ese mundo. Los murmullos en los pasillos, las miradas evasivas, las patrullas reforzadas… todo hablaba de un acontecimiento que se avecinaba, y cuyo centro no era otro qu