POV Darian.
Las cadenas me ardían. Cada movimiento hacía que la plata mezclada con acónito se hundiera más en mi piel, arrancándome la carne como si intentara recordarme una y otra vez que no era libre. El olor a metal y sangre seca me revolvía el estómago, y mi lobo rugía en mi interior, exigiendo libertad, exigiendo venganza. Yo ya estaba acostumbrado a este suplicio: cada luna llena, encerrado, como si fuera un monstruo rabioso que debía mantenerse lejos de los suyos.
Y tal vez tenían razón