Dos semanas después, Francisco había dicho que quería conocer a su familia.
La idea la dejó temblando ligeramente.
Sus padres no se opondrían; estarían encantados con que llevara un novio, pero…
Sentía que era un paso demasiado importante. Definitivo. Y no sabía si era correcto.
No pudo evitar asomarse por la ventana, como si estuviera esperando algo, o alguien. Quizás una señal del cielo.
Sin embargo, nada llegó…
—Mamá —habló por teléfono, sintiendo el corazón acelerado ante el paso que daría