Damian
La cargué entre mis brazos, extasiado. La besaba y ella reía, lloraba lágrimas de felicidad, en sus manos los dos anillos. Aceptados, en su lugar. Era como si un círculo de dolor se terminara, como si el sufrimiento entendiera que ya no tendría lugar aquí, que solo el amor podría echar raíces.
Esa noche era nuestra, el bosque, la luna, esas horas, la ciudad. Todo. Sentí que el mundo era mío mientras ella estaba en mis brazos. Quité sus lentes y los dejé en la mesa, la llevé dentro de la c