Julieta
Debimos habernos quedado en la cabaña semidestruida, pensaba. Damian no estaba del todo bien, y yo… simplemente no podía dejarlo. Me había mentido, me había dado sus explicaciones, y en parte las entendía. Pero habíamos estado tan cerca, y estos momentos, a centímetros de él, mientras me abrazaba y sujetaba… se sentían como el lugar correcto. Y había visto ese tatuaje, esa fecha, y él lo confirmó. Empecé a mover su camiseta rota; quería ver más, pero ese rugido despertó todas las alarma