Eva
Lo maté.
Bien hecho, Eva. El hombre te confiesa que te ama, te salva la vida y ¿qué se te ocurre? ¿Morderlo? ¿En serio?
—¿Me van a dejar verlo por fin? —pregunté lloriqueando. Las enfermeras me observaban mal; todos se alejaban de mí. —¿Qué sucede? ¿No han visto a una vampira llorando? ¡Les adelanto que no es bonito! —Vocifiqué hasta que sentí unos brazos fuertes sujetándome desde atrás. Conocía esas manos gigantes.
—Tranquila, Eva. Estoy seguro de que el beta estará bien —susurró Magnus.