Damián
—¡Suéjtense! ¡Vayan atrás!
—¡Alfa! —gritaban mis guerreros.
Ellos tenían que alejarse. Magnus estaba herido más allá, pero yo me encontraba al borde del vacío.
—¡Es una orden de su alfa! —grité mientras el abismo parecía dispuesto a tragarse todo de forma inminente.
El hueco era como un dragón hambriento intentando devorar cuanto encontraba a su paso. Vi caer armas, piedras enormes, mientras Petra seguía gritando en plena caída. Era una mezcla de llanto, murmullo y cántico. No entendía b