Ricardo
—Se lo dije, alfa Pascal, le dije que ese bastardo lo iba a estafar. El engaño está en su sangre humana, no lo puede evitar. Se lo dije y no me creyó. ¿Por qué? Por su gran ambición por Ciudad Ónix, ese lugar de pacotilla, contaminado, lleno de humanos y vampiros— resoplé mientras estaba sentado en su salón. Mi padre estaba cada vez más cansado, su cuerpo viejo ya no daba para estos esfuerzos, así que me tocaba tratar estos asuntos.
Siempre me había parecido que los Herejes de la Noche