Eva
—Mi dama hermosa, tranquilízate, por favor —me decía Cachorrito. Nora corría hacia ellos, encantada de volver a ver a su hermano.
—¿Sabes qué ocurrió la última vez que alguien me dijo que me tranquilizara? ¡Murió! —grité, y él estaba alarmado. Pero mi problema no era este rubio, que juro me hacía ojitos que me hacían dudar hasta de mi nombre, sino con este alfa.
—Primero el Consejo, tu estúpido padre y gusano medio hermano se asentaron aquí exigiendo, pidiendo tu cabeza luego de salir corr