Damian
No había palabras para describir el momento en que me encontraba. Mi equipo ya sabía que Julieta era mi Luna, su Luna. La querían, respetaban y admiraban. Ella había sabido ganarse el cariño y la confianza de todos con su inteligencia, fuerza y amabilidad. Para mí, era el complemento perfecto. Les contaba lo ocurrido y estaban alarmados; Ágata incluso había intentado averiguar más usando el poder del aire cerca de los Herejes.
—Ese trato, hermano… y un pacto de sangre —dijo Nora al ver la