Damian
—¡Alfa, alfa… ganaste, ganaste! Sabía que lo harías —me decía Octavio, abrazándome. Había llegado a la manada de los Herejes de la Noche con un grupo de gente importante: trabajadores, la ayuda que prometí. Parecía que habían pasado meses desde que salí de Ciudad Ónix, camino al último reto. Desde que me había apartado de mi Julieta.
—¿Dónde está ella? Dime que está bien…
—Está con el Duque… pero la perdimos, alfa. Hay un equipo buscándola; fuimos atacados por la hechicera —me explicó é