Ricardo
—¿Dónde están? ¿Dónde demonios están esos desgraciados? ¿Por qué no se ajustaron al plan? —golpeaba enfurecido a un hereje. Vengador lo había encontrado merodeando por los alrededores; sabíamos que estaban interesados en el reto.
—¡Se supone que éramos aliados! ¿Y mira cómo nos pagaron? —gritaba mientras dejaba la cara pálida del hereje llena de moretones y sangre. Mis puños me dolían, tenía los nudillos rotos. Había intentado de todas las maneras tener el control de lo que sucedería, pe