A la mañana siguiente, Peter se había parado en el centro del departamento con su postura impecable y, con una inusual sonrisa protocolar, anunció que el CEO había aprobado un retiro de fin de semana para todo el equipo. Sería en una exclusiva y lujosa Villa privada a las afueras de la ciudad, con todos los gastos pagados. Hubo aplausos, suspiros de alivio y planes instantáneos entre los diseñadores.
Pero para Alisson, la noticia fue como un balde de agua helada. El pánico se apoderó de ella. U