El suave balanceo del inmenso negro se detuvo, acompañado por el crujido de los neumáticos sobre la grava fina. Ese ligero cambio de movimiento fue suficiente para sacar a Alisson de las profundidades de un sueño pesado y sin sueños. Parpadeó lentamente, sintiéndose desorientada. Había una calidez sólida y reconfortante bajo su mejilla, y un aroma embriagador a su perfume y poder absoluto inundaba sus sentidos.
Tardó tres segundos enteros en que su cerebro conectara la información. Cuando lo hi