Llevaba un abrigo largo y oscuro que lo hacía destacar entre la multitud casual como una sombra afilada. Estaba solo. No había guardaespaldas, no estaba Peter, y definitivamente no estaba Alessandra. Sus ojos zafiro cruzaron el vestíbulo y chocaron directamente contra los de Alisson. La intensidad de su mirada era paralizante; oscura, posesiva y cargada de una furia gélida al verla allí.
El corazón de Alisson comenzó a martillear contra sus costillas con tanta fuerza que le dolió el pecho. ¿Qu