Al otro día en la tarde, el ambiente era completamente distinto al peso que Danna llevaba por dentro. El pequeño local donde se habían reunido estaba lleno de risas, música suave y el murmullo constante de otras mesas ocupadas. Sobre la mesa había copas, platos con bocadillos y un pequeño pastel decorado de forma sencilla. Valeria estaba sentada en el centro, feliz, radiante, celebrando su cumpleaños como siempre lo hacía: riendo fuerte, haciendo bromas y recordando anécdotas sin parar.
—Ay, no