— Buenos días mi querido Augusto, he pensado en salir desayunar fuera, y me gustaría invitarte. — dijo Marcus interrumpiendo los pensamientos del cruel hombre que lo fulminó con la mirada en el acto.
— No tengo tiempo para tus tonterías, si tienes ganas de molestar a alguien ve a buscar a alguna de tus muchas mujerzuelas e invítala a comer. — respondió Augusto.
Marcus sonrió grandemente.
— No me estás entiendo, querido Maxi, no te estoy dejando esto de opción, tenemos que hablar sobre el futuro