Julia había escuchado todo. No podía permitir que alguno de ellos muriera. Tenía que avisar a la policía.
El helado viento de la madrugada golpeaba el rostro de los gemelos Toledo. El aroma salino del mar, pronto llego hasta ellos. Tantos errores, tanto dolor y sufrimiento, estaba llegando a su destinado final…el amor de su vida, aquella hermosa mujer de encantadores y soñadores ojos verdes, los estaba esperando. Encontrando el muelle y aquel yate en donde estaba a punto de desatarse el infiern