—¡No!, ¡No!, ¡Eso es mentira! ¡Aitana creció en el vientre de mi esposa, es solo mía! ¡Tú, maldito infeliz, regresaste del infierno solo para quitarme lo que es mío! — gritó Augusto señalando a Maximus quien lo miró con lastima.
Aitana se recargó en la pared. Su abuelo… ¿Qué acababa de decir su abuelo en ese testamento?
—Como tercero, realice en secreto una prueba de ADN en mi hijo, Augusto, para corroborar algunas dudas que tenía desde hace muchos años sobre su origen. He anexado aquí los docu