—¡AHHH! — gritó histérica y llena de lágrimas.
La comida que había dentro del frigobar de su yate, que ya no podría conservar al quedarse sin dinero y apellido, se había terminado desde ayer. Estaba hambrienta, sucia, pues el agua para uso también se había terminado. No tenía a donde ir o a quien acudir…su tío Marcus la había robado y abandonado a su suerte…estaba sola, completamente sola, y escuchando a su estómago vacío exigirle alimento.
—¡Ahhhhh! — gritó una vez de impotencia, hambre y ansi