Después de apartar a Daemon de mi lado, sentí que una parte de mi corazón se endurecía. A veces, para marcar un límite a nuestro propio corazón, es necesario sacar mucha fuerza. Una fuerza que no sabemos siquiera que existe dentro de nosotros.
—Entonces nos quedaremos hablando hasta que sea la hora. —dijo él, con una molestia que se le notaba a kilómetros de distancia.
Sonreí para mis adentros. El haber colocado una distancia entre nosotros hizo que él se comportara diferente. Como si quisiera