Salir de la carretera traería todavía más caos. Eso lo tenía muy en claro, a pesar de que mis esperanzas rozaban la fantasía. Si tan solo pudiéramos huir volando como las aves y no volver a ver a toda esta gente nunca más en la vida.
—¿Qué sucede? ¿A quién has llamado? —mi voz estaba ronca por los nervios y de tanto gritar.
Los tiroteos eran tan intensos, el sonido de los disparos, todo aquello hizo que mis oídos no dejaran de zumbar.
—A mis aliados. A mis subordinados, he hecho las llamadas co