Para Elliot, Daniela se había convertido en un imán poderoso que tiraba de él de regreso a casa, o a lo que fuera que significaba "hogar" en ese momento.
Desde el instante en que se separaba de ella, no podía pensar en otra cosa.
A través de las reuniones de negocios, los informes financieros y las llamadas de Paul, la cara de Daniela permanecía frente a sus ojos todo el tiempo.
Flotaba delante de él, acechándolo.
Se sentía embrujado. Ella era como un fantasma que se le había metido en la ca