EMILIA
La oficina me parecía ahora un campo de guerra en pausa. Como si las paredes, la alfombra, los muebles elegantes fueran testigos mudos de una batalla invisible que estaba por estallar. Mi cuerpo aún temblaba por dentro, pero ya no era miedo. Era decisión. Era furia contenida.
Renata lo había hecho. Había traicionado a Brandon. Tal vez creyendo que lo protegía, tal vez empujada por miedo, por presión. Pero lo había hecho. Y ese error podía costarnos todo.
Me levanté y empecé a camin