EMILIA
Había decidido que debía dejar descansar el asunto de Renata y no levantar sospechas. Tenía que buscar una solución para que esa hija de pu**ta no me descubriera.
Vi a lo lejos como se alejaba del lugar, y lo único que pasaba por mi mente era lo araña traicionera que era. Brandon no espero más y me encaminó a pasos torpes.
— ¿A dónde vamos? —Pregunté entre risas nerviosas, sin poder evitar que mi corazón comenzara a latir más fuerte. Brandon me había tomado de la mano sin decir palabra,