EMILIA
Sentí sus brazos rodear mi cuerpo y las ganas que tenía de él, pudo más que la razón. Lo quería, me sentía protegida, quería todo de él y dormir juntos como estábamos, hacía que mis deseos se intensificaran.
A este hombre debía odiarlo, pero la verdad era que había estado haciendo lo posible porque yo estaba bien. Se había forjado cada palabra y cada encuentro, me había defendido contra el mundo, y había hecho a un lado el hecho de que era la hija de la amante de su padre.
Estábamos aco