Agatha no pudo dormir esa noche. La adrenalina y la anticipación corrían por sus venas mientras el video de testimonios era compartido en las redes sociales. Cada notificación en su teléfono la llenaba de una mezcla de ansiedad y esperanza. Sabía que lo que habían hecho podría desatar la ira de Al-Fayed, pero también podía ser el comienzo de un cambio significativo.
A la mañana siguiente, el revuelo era evidente en la oficina. El video había comenzado a recibir atención, y la cobertura mediátic