Los días siguientes a la llegada de los guardias fueron tensos en la oficina. Agatha y su equipo estaban decididos a seguir adelante con su plan, pero la presión de Al-Fayed era palpable. Todos en la empresa parecían nerviosos, mirándose por encima del hombro y hablando en susurros.
En su tiempo libre, Agatha y Samer trabajaron incansablemente en la estrategia para exponer a Al-Fayed. Reunieron testimonios de empleados despedidos y empezaron a organizar todo el material que podrían utilizar par