Los días siguientes a la confrontación con Al-Fayed estaban llenos de actividad frenética. Agatha y su equipo se sumergieron en la planificación de su estrategia, reuniéndose en sesiones largas y exhaustivas para establecer un plan que pudiera contrarrestar la creciente presión de la dirección. El ambiente en la oficina, aunque tenso, se sentía más unido. Había una chispa de determinación en el aire, y muchos de los empleados comenzaron a unirse más a la causa.
Una tarde, mientras revisaban las