La mañana siguiente llegó con una ligera brisa que se colaba por las ventanas de la oficina de Agatha. El sol brillaba tímidamente, y ella se encontraba en su escritorio, repasando las tareas pendientes de la semana. A pesar de la calma exterior, su mente seguía ocupada con la conversación de la noche anterior. Algo había cambiado en ella, algo que no podía ignorar.
Mientras organizaba algunos documentos, su teléfono vibró en el escritorio, interrumpiendo sus pensamientos. Miró la pantalla y vi