La tensión en el aire era palpable mientras Agatha observaba a su alrededor, sus ojos analizando cada rincón de la sala. Samer se mantenía a su lado, vigilante, sin dejar que nada escapara a su atención. Había algo en la atmósfera que le resultaba incómodo, una sensación de que el tiempo se les escapaba, y cada minuto que pasaba acercaba más a la inevitable confrontación.
—Esto no puede ser una coincidencia —dijo Agatha en voz baja, más para sí misma que para Samer.
Él la miró con una intensida