La lluvia caía con fuerza sobre la ciudad, un manto gris que parecía cubrirlo todo, disimulando las huellas de lo que había sucedido en las últimas horas. La noche había caído rápidamente, y la ansiedad se había instalado en el aire. Agatha caminaba por el pasillo de la mansión, sus pasos resonando en el silencio. Cada uno de ellos se sentía como una condena, como un recordatorio del peso de las decisiones que había tomado, de lo que estaba por venir.
Samer había salido en busca de respuestas,