El aire estaba tenso, como si la misma atmósfera estuviera consciente de lo que se avecinaba. Agatha caminaba por el pasillo oscuro, sus pasos resonando en las paredes de piedra, mientras Samer la seguía a poca distancia. Sabía que el momento había llegado; las piezas del rompecabezas se estaban encajando una a una, y pronto descubrirían la verdad detrás de todo lo que habían vivido.
—Estamos cerca —dijo Samer, su voz grave resonando a través del silencio. No era necesario que dijera más; ambos