El silencio era denso, como una capa invisible que se había posado sobre la habitación. Samer observaba la pantalla de la computadora con atención, los números y las coordenadas parpadeando ante él. Sin embargo, no podía evitar sentir que algo no estaba bien. Todo este tiempo había estado persiguiendo la verdad, pero la verdad siempre había tenido un precio.
Agatha se acercó a él, su mirada preocupada, pero decidida. Podía sentir la tensión en el aire, la presión de lo que estaba por venir. Sam