La mansión estaba sumida en un silencio tenso mientras los hombres de Samer se recuperaban de la emboscada. Los médicos atendían las heridas de los miembros del equipo, mientras otros revisaban armas y estrategias. Agatha permanecía junto a Samer, quien, a pesar de su cansancio, estudiaba un mapa extendido sobre la mesa del salón principal.
—Esto no puede seguir así —murmuró Agatha, rompiendo el silencio.
Samer levantó la vista hacia ella, su rostro endurecido por la frustración y el agotamient