El silencio reinaba en la habitación, solo interrumpido por el sonido del viento que golpeaba suavemente las ventanas de la casa segura. Agatha no podía dejar de pensar en la imagen del infiltrado, y el peso de la traición era aún más pesado cuando consideraba que su propia red de aliados había sido comprometida. Mientras Samer seguía mirando el video, pensativo, ella trataba de ordenar sus pensamientos.
El hombre que habían considerado uno de los suyos estaba claramente trabajando para Jaber,