Valeria, vestida hoy con un traje sastre en tono gris humo, irrumpió en la escena con una presencia imponente. Sus rasgos delicados, delineados por cejas y ojos exquisitos, reflejaban una mezcla de frialdad y belleza intimidante, generando una admiración temerosa.
La recepcionista reconoció rápidamente a Valeria, la flamante CEO de la compañía.
—Señora Ramírez, buenos días, —la saludó.
Poco después, una secretaria se acercó a Valeria y, tras un breve saludo, la guio hacia la sala de conferencias