En ese momento, sintió un viento pasar por detrás justo cuando una motocicleta pasaba a toda velocidad.
Si Mauricio no la hubiera jalado, habría sido atropellada.
El motociclista, que había pasado a gran velocidad por la calle, ni siquiera se disculpó, mirando hacia atrás con una sonrisa burlona.
Mauricio, con el rostro tenso, tomó un coco que un turista estaba bebiendo y lo lanzó con fuerza hacia la espalda del motociclista.
Este, golpeado por el coco, perdió el control y cayó al suelo.
Maurici