Mauricio, considerando incómodo cargarla, la levantó y la sentó en el lavabo.
Después de enchufar el secador y entregárselo, Valeria lo miró con una sonrisa sin intención de tomarlo.
—Señor Soler, si ya me ayudaste a lavarme el cabello, ¿por qué no terminas de ayudarme? Tengo el pelo largo y me cuesta secármelo sola.
Mauricio, tras unos segundos de silencio, encendió el secador y comenzó a secarle el cabello.
El baño quedó en calma, solo interrumpido por el ruido del secador.
Con el cabello de V