Uno de los hombres era el mismo que había intentado chocar contra Valeria una hora antes y que Mauricio había golpeado con un coco.
Los hombres, con actitud amenazante, rodearon a la pareja.
Algunos aceleraban sus motos para intimidar, y uno sostenía un bate de béisbol, todos con aspecto rudo y provocador.
Valeria miró a su alrededor y notó la falta de cámaras en las lámparas de la calle, lo que explicaba la osadía de los motociclistas.
Mauricio, con una expresión calmada, protegió a Valeria det