Mauricio respondió: [Llama a la recepción del hotel.]
Unos minutos después, llegó otro mensaje de Valeria: [A estas horas no quiero molestar a la recepción, solo es un favor pequeño.]
Valeria: [¿Acaso me temes?]
Valeria: [Fue para salvarte que me torcí el tobillo, no seas ingrato.]
En su habitación, Valeria, apoyada en el borde de la cama con el pie medicado extendido, revisaba su teléfono de vez en cuando.
Al no recibir respuesta, frunció el ceño.
Abrió WhatsApp y envió a su hijo la foto tomada